Optimizar había crecido y evolucionado, pero su marca no había avanzado al mismo ritmo. La empresa utilizaba hasta tres logos distintos dependiendo del tipo de cliente o servicio, mientras su propuesta de valor, propósito y posicionamiento tampoco estaban claramente definidos. El resultado era una identidad fragmentada: distintas formas de verse y de contarse que dificultaban entender qué era Optimizar, qué la diferenciaba y cuál era el verdadero valor que entregaba a sus clientes.